Muy pocas veces tenemos oportunida de disfrutar de los animales en su entorno natural. Por fortuna, este jueves, nos hemos embarcado en una aventura que comenzó en Gloucester y que dio sus frutos a 35 millas mar adentro, para observar a un grupo de ballenas migrando hacia aguas más acogedoras. Pero dejemos que sea Paula la que nos hable un poco del viaje...
Aunque al principio sólo habíamos planeado viajar 12 millas mar adentro, las ballenas se resistían a acompañarnos así que el viaje tuvo que modificarse sobre la marcha, algo que la empresa de Whale Watching hace a menudo, para asegurarnos que pudiéramos tener el mejor día.
Tras dos horas en el mar empezamos a vislumbrar a las primeras, saludándonos desde lontananza y realizando caprichosas cabriolas que, a veces, parecían estar ensayadas. Durante una hora nos dejamos sorprender por estos magníficos especímenes antes de volver a puerto y con nuestras respectivas familias de acogida. En resumen, un viaje un tanto largo y pesado pero que merece la pena.
sábado, 11 de septiembre de 2010
Ahoy there!
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- Anna
- High School teacher. Lasalle School. Santiago de Compostela.
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